Muestra antológica retrospectiva de Antón Abreu Bastos en la Casa de Galicia en Madrid
La Casa de Galicia-Delegación de la Xunta de Galicia en Madrid acogió esta noche la inauguración de la exposición antológica retrospectiva del pintor gallego Antón Abreu Bastos, fallecido en 2004, en la que están presentes distintas etapas de su trayectoria artística, en cuya temática existen paisajes, piedras, figuración, etc. En el acto estuvieron presentes su viuda, la también pintora Elsa Pérez Vicente, y sus hijos, Alejandra y Juan Sebastián, acompañados por el coordinador de Actividades de la Casa, Ramón Jiménez. La exposición, que puede verse hasta el próximo día 29, ocupa dos salas de la Casa.
Madrid, 30 de noviembre de 2011.- La Casa de Galicia-Delegación de la Xunta de Galicia en Madrid acogió esta noche la inauguración de la exposición antológica retrospectiva del pintor gallego Antón Abreu Bastos, fallecido en 2004, en la que están presentes distintas etapas de su trayectoria artística, en cuya temática existen paisajes, piedras, figuración, etc. En el acto estuvieron presentes su viuda, la también pintora Elsa Pérez Vicente, y sus hijos, Alejandra y Juan Sebastián, acompañados por el coordinador de Actividades de la Casa, Ramón Jiménez. La exposición, que puede verse hasta el próximo día 29, ocupa dos salas de la Casa.
Según sus familiares directos, con esta exposición se pretende mostrar las distintas y variadas etapas de la obra de Antón Abreu Bastos desde los años 50 hasta sus últimos días, a finales de 2004, en las que aporta su personal visión de la ideosincrasia gallega, incluso en su etapa de emigrante en Argentina. “Su tratamiento especial del color y de la forma definen su estilo”, valoran. Elsa Pérez recordó su vocación por la pintura, que en Argentina sentía a Galicia intensamente, con colores agresivos que al volver se tornaron más plácidos y que se sentía muy agradecido a Argentina, donde se formó. “Analizó muchísimo la forma de hacer las cosas, no era un espontáneo”, observó.
Abreu Bastos nació en Matamá (San Pedro), Vigo, en 1927 y emigró a Argentina a los veinte años de edad. En Buenos Aires completaría su formación plástica y fue también en esa ciudad profesor de Artes Plásticas y asesor artístico del Instituto Galego de Argentina. En ella conoció a su mujer, también de origen español, y se relacionó con otros gallegos ilustres, entre otros con los pintores Colmeiro, Laxeiro y Seoane y con el escritor Eduardo Blanco Amor, a cuya tertulia asistió. Trató además con argentinos distinguidos, y no sólo pintores, como Ernesto Sábato, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Juan Gelman, González Tuñón y Borges. Y entre los pintores, a Carlos Cañás, Rossi, Spilimbergo, Castagnino y Urruchúa. Retornó a Galicia en 1973. Su labor en España fue reconocida con la tercera medalla en el Salón de Otoño de Madrid en 1977 y la segunda en la Bienal Nacional de Pontevedra en 1979.
Como recordó Jiménez, en su trayectoria artística puede hablarse de una primera etapa, hasta 1958, que podría denominarse literario-social, de paisajismo postimpresionista, con mundos desolados en ocres y azules e interiores humildes. Y de una segunda etapa que permitiría encuadrarle dentro de un expresionismo humanizado, con visiones del mar, de playas desiertas, de barcos y redes en que se sirve para su representación de planos, diagonales o franjas. Entre sus influencias artísticas están las de Luis Seoane y Picasso. También recibió, según él mismo confesó, la influencia de los muralistas mexicanos Rivera y Orozco.
En los años 70, Abreu Bastos se aproximó a la obra de Valle-Inclán con rasgos totalmente expresionistas y recogió su particular mundo en sus cuadros argentinos. En 1973, en que regresa a Vigo para establecerse en Gondomar, inicia, ya desde la óptica de la madurez, la representación del mundo rural de su infancia, porque deseaba recobrar su mundo infantil y de paso la realidad a través del mismo, como llegó a declarar. Antes de esto, y durante unos cinco años había reflejado en sus cuadros un paisajismo personal, idealizado, que conformó quizá su etapa más abstracta. También se le llamó a Antón Abreu Bastos el pintor de las piedras, pues su pintura más genuina, creada en torno a los años 80, fue la de los paisajes de piedras y grandes soles.